El límite de la gestión por competencias
Con este enfoque la empresa asume un rol que no le corresponde. Es un método parental, y a los trabajadores no se les debe tratar como niños.
Basado en 10 años de investigación, LIDERA desarrolla la responsabilidad personal, laboral e interpersonal de cada trabajador. Cuando cada persona asume la suya, el comportamiento cambia. El programa se diseña a partir de lo que tu empresa quiere lograr.
Las empresas enfrentan obstáculos nuevos para cumplir sus objetivos. Una de las respuestas que más se promueve es la gestión por competencias. LIDERA parte de otra idea.
Con este enfoque la empresa asume un rol que no le corresponde. Es un método parental, y a los trabajadores no se les debe tratar como niños.
Tratar a los trabajadores como adultos exige poner la responsabilidad en el centro. LIDERA es un programa basado en el desarrollo de responsabilidades.
Al promover que los trabajadores asuman su responsabilidad, se logra el cambio de comportamiento. Así LIDERA se convierte en uno de los programas pioneros en una nueva forma de gestionar el cambio.
Cada comportamiento que tu empresa necesita se ubica en uno de tres planos. Cada plano ocupa un tramo del programa; los números de sesión corresponden a un programa de diez sesiones.
Sesiones 2 y 3
Apelamos a lo más íntimo de cada persona. Desde el deseo de crecer y aprender, cada trabajador asume la responsabilidad de su propio cambio.
Sesiones 4 a 6
Ponemos sobre la mesa todos los comportamientos que generan responsabilidad en el trabajo, los que tu empresa necesita ver para lograr sus resultados.
Sesiones 7 a 9
La colaboración y la comunicación son los ejes de estas tres sesiones. Se trabaja lo que ocurre entre las personas.
Antes de la primera sesión hay un trabajo de diseño, en tres pasos, que parte de lo que tu empresa quiere lograr.
Nos dices qué objetivos quieres lograr y qué problemas enfrenta hoy tu empresa.
A partir de esos objetivos, definimos los comportamientos que hacen falta para lograr los resultados que buscas.
Cada comportamiento se clasifica como responsabilidad personal, laboral o interpersonal. Con eso armamos un proceso de ocho a diez sesiones de cuatro horas cada una.
El programa empieza y termina midiendo. Entre una cosa y otra, las personas experimentan nuevas formas de comportarse.
Establecemos el estado inicial de los trabajadores respecto de los comportamientos que la empresa requiere. Es la referencia contra la que se mide el avance.
El progreso se sigue durante todo el programa: cada persona va superando etapas y, sesión tras sesión, su resultado mejora. La última sesión cierra la medición con reflexiones completas sobre lo que cambió.
Para entonces, las personas han probado nuevas formas de comportarse y han desarrollado una nueva forma de pensar. Están listas para graduarse como líderes.
Entre ocho y diez sesiones de cuatro horas cada una. La cantidad exacta la definimos al diseñar el proceso, a partir de los comportamientos que tu empresa necesita trabajar.
La gestión por competencias es un método parental: la empresa asume un rol que no le corresponde. LIDERA trata a los trabajadores como adultos y desarrolla su responsabilidad personal, laboral e interpersonal, que es de donde sale el cambio de comportamiento.
Con seguimiento en cada sesión. En la primera establecemos la línea base, es decir, el punto en el que empiezan los trabajadores respecto de los comportamientos requeridos. Desde ahí cada persona va superando etapas y su resultado mejora sesión tras sesión, hasta la medición final de la última sesión, que cerramos con reflexiones completas.
Hacemos una ceremonia de graduación con la participación de las familias. Los altos directivos de la empresa entregan a cada persona un diploma y una medalla de certificación como líder.
Cuéntanos tus objetivos y los problemas que enfrenta tu empresa. Con eso identificamos los comportamientos requeridos y armamos el programa contigo.
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